Mostrando entradas con la etiqueta mayordomos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mayordomos. Mostrar todas las entradas
6 comentarios

LA MAYORDOMÍA DEL TIEMPO



LA MAYORDOMÍA DE TIEMPO


I. INTRODUCCIÓN

A. La importancia de las premisas

1. Son verdades que aceptamos y que nos permiten la construcción de nuestra visión del mundo.

2. Son como los cimientos de una casa, la solidez de todo lo que construyamos depende de que tengamos o no premisas y, incluso en el caso de que las tengamos, las aceptemos y apliquemos.

B. Las premisas acerca de la mayordomía

1. La primera premisa es que todo lo que soy y tengo pertenece a Dios.

a. Esto es así en primer lugar por creación. Hemos sido creados por dios y, por tanto, a Él pertenecemos.

b. Esto es así en segundo lugar por redención. Hemos sido comprados, tal y como dice Pedro en su primera carta, capítulo 1, versículos 18 y siguientes, a un alto precio.

2. La segunda premisa es que yo soy un mayordomo, nada de lo que tengo me pertenece realmente sino que es propiedad de Dios, para ser usado para sus propósitos, mientras disfruto de todo ello en usufructo.

C. La no aceptación de las premisas acerca de la mayordomía

1. Muchas personas están al ciento por ciento de acuerdo con las premisas de la mayordomía, pero lo están a un nivel puramente intelectual, sin que esto haya afectado la manera en que viven.

2. La aceptación intelectual dista mucha de la integración vital y tiene poco valor a los ojos de la Escritura que afirma sin ambages que lo importante no es el conocimiento sino la obediencia. Jesús afirma en Juan 14:15 que la obediencia a sus mandamientos es la única señal de que realmente le amamos. También indica en Mateo 7, versículos 15 y siguientes que la obediencia es lo que prueba la realidad y solidez de nuestra fe.

3. Una aceptación únicamente intelectual pero no vital hace irrelevante el tema de la mayordomía.

4. Lo convierte en un tema de discusión intelectual. Discutimos sobre lo que pensamos o dejamos de pensar. Sobre nuestras opiniones y conjeturas, sin dejar que la Escritura moldea nuestro estilo de vida.


a. En el mejor de los casos se convierte en una colección de actos puntuales y simbólicos, dar ciertas cantidades de dinero, dedicar una cierta parte de mi tiempo, etc.


II. LA PREMISA BÍBLICA ACERCA DE LA MAYORDOMÍA DEL TIEMPO


A. Cuando hablamos de la mayordomía del tiempo no estamos hablando de cuántas horas a la semana invertimos en actividades de tipo religioso.

B. Estamos hablando de cómo invertimos nuestra vida y en qué cosas la estamos invirtiendo.

1. Porque vida y tiempo son sinónimos. El pensado norteamericano Benjamín Franklin tiene una frase genial que capta esta realidad. No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha la vida.

2. Realmente la vida está hecha de tiempo

a. Si lo pensamos bien y detenidamente nos daremos cuenta que donde va nuestro tiempo es, en realidad, donde va nuestra vida.

b. Invertimos nuestra vida, es decir, nuestro tiempo en aquellas cosas que consideramos importantes y valiosas.

c. Un simple análisis de dónde van nuestras horas revelará de forma clara donde están nuestras prioridades y las cosas que consideramos importantes en nuestras vidas. Es otra manera de ver la apreciación que Jesús hace de la vida y de las cosas que realmente, no teóricamente, son prioritarias para nosotros. Mateo 6:21

3. El lenguaje popular refleja esta identificación entre vida y tiempo

a. Utilicemos algunas de las frases que habitualmente usamos y cambiémosle simplemente una palabra, veremos como suenan:

(1) No tengo vida
(2) Me falta vida
(3) Se me va la vida entre los dedos
(4) ¡Si tuviera más vida!
(5) No paro de perder mi vida
(6) Tengo que sacar vida para hacer lo que realmente quiero
(7) Malgastar la vida
(8) Matar la vida
(9) Etc., etc.

C. La mayordomía del tiempo no tiene que ver con la agenda sino con la vida

1. La agenda simplemente refleja las prioridades existentes en nuestra vida, sean estas correctas o no lo sean.



III. LA NATURALEZA DEL TIEMPO


A. El tiempo pertenece a Dios

1. Si hemos sido comprados por alto precio tiene sentido que también nuestro tiempo pertenece al Señor.

2. Si el tiempo es vida, no vivimos para nosotros mismos, vivimos para aquel que murió y resucitó por nosotros para que nosotros ya no vivamos para nuestros propios propósitos, sino los de Jesús. Pablo es radical cuando afirma esto en Romanos 14:7-9. Leer este pasaje sustituyendo vida por tiempo le da una nueva dimensión, mucho más práctica y cercana.

B. El tiempo es democrático

1. A todos se nos ha dado la misma cantidad de tiempo. No existen personas que tienen días de cuarenta horas mientras que otras los tienen de tan sólo 20.

2. A diferencia de los dones espirituales o los talentos naturales, a todos se nos ha dado la misma cantidad de tiempo o vida.

C. El tiempo tiene sus propias reglas

1. Precisamente debido a su naturaleza el tiempo no puede ser:

a. Acumulado. El tiempo que hoy nos sobra no podemos guardarlo para usarlo mañana. Cada día hay que gastar la cantidad de vida que se nos ha otorgado.

b. Detenido. A diferencia de los partidos de baloncesto, no es posible detener la vida, esta avanza de forma inexorable y debemos manejarla en el momento.

c. Estirado. No es posible aumentar la cantidad de tiempo disponible. Siempre hay más cosas que hacer que tiempo o vida disponible.

D. La Biblia afirma que hay tiempo para todo

1. La Escritura dedica todo un capítulo del libro de Eclesiastés, concretamente el tercero, para recalcar esta verdad. Todo tiene su tiempo, dice la Palabra, y existe un tiempo para cada cosa.

E. Los principios hasta aquí mencionados, que el tiempo pertenece a Dios, que es democrático, que tiene su propia naturaleza y que hay tiempo para todo, nos exigen una buena mayordomía del mismo.


IV. EL MANDATO BÍBLICO

A. El pasaje clave

1. La referencia bíblica fundamental acerca de la mayordomía la encontramos en Efesios 5:15-17

a. Por lo tanto, mirad bien cómo os portáis. No viváis neciamente, sino con sabiduría. Aprovechad bien el tiempo porque los día son malos. No actuéis tontamente: procurad entender cuál es la voluntad del Señor.

2. El punto central de este pasaje es la comprensión de cuál es la voluntad de Dios, dicho de otro modo, es esta comprensión la que nos permite ciertas cosas de suma importancia:

a. El aprovechamiento del tiempo, o de la vida.

b. Evitar la necedad y la insensatez, que según este pasaje de Pablo caracterizan la vida, el tiempo, de aquellos que desconocen la voluntad de Dios.

(1) el diccionario define al necio como un imprudente o falto de razón, como aquel que es ignorante y que no sabe lo que debe o podía hacer.

(2) En la Escritura el necio es aquel que no ordena su vida conforme a los propósitos y enseñanzas de Dios, tanto el libro de los Salmos como el de Proverbios están plagados de referencias al necio y al sabio quien es, en contraposición al primero, aquel que ordena su vida conforme a los propósitos del Señor.

(3) Por otra parte, el diccionario define al insensato como aquel carente o deficitario de entendimiento.

c. Poder vivir con sabiduría

3. Si para ser un buen mayordomo de la vida hay que conocer y entender la voluntad de Dios, la pregunta que rápidamente se deduce sería ¿en qué consiste, cuál es esta voluntad de Dios?

a. Para poder contestar sin recurrir a los tópicos evangélicos de siempre, debemos estudiar de forma cuidadosa el contexto del pasaje en el que se encuentran los versículos antes mencionados de Efesios. Hemos de referirnos necesariamente al capítulo cinco de dicha epístola.

b. Pablo comienza la misma con la frase que nos ayuda a entender todo lo que sigue a continuación. En el versículo 1 afirma, sed pues, imitadores de Dios como hijos amados.

(1) La voluntad de Dios pasa, pues, por una imitación del Dios al que invocamos y reconocemos como Padre.

(2) Una segunda pregunta que naturalmente surge de la primera sería, ¿en qué debemos de imitarlo de forma práctica? El propio pasaje, como no podía ser de otro modo, nos da la respuesta:

(a) imitarlo en su entrega sacrificial, es decir, costosa, para la redención de un mundo necesitado. Véase los versículos 1 y 2.

(b) Por otro lado, imitarlo en su santidad, es decir, en permitir que el carácter de su Hijo se desarrolle en nuestras vidas. Véase los versículos 3 y siguientes.

4. De forma práctica aprovechamos bien el tiempo, la vida, cuando la vivimos de tal manera que cumplimos la misión a la que hemos sido llamados –colaborar con Dios en su tarea de restaurar el mundo-

a. Si pensamos en la mayordomía del tiempo como las horas que dedicamos a la iglesia después de nuestras agotadoras jornadas de trabajo no hemos entendido absolutamente nada.

b. Es precisamente en nuestro trabajo, en nuestra vida cotidiana donde llevamos a cabo nuestra misión siendo agentes colaboradores de Dios en su proceso de restauración. Orando por las personas que están en los círculos donde nos movemos, intercediendo por ellas, pidiendo sensibilidad para poderles ministrar en sus necesidades. Cuando entendemos y vivimos así es cuando vivimos acorde con la voluntad de Dios y de forma sabia.

5. De forma práctica aprovechamos bien el tiempo, la vida, cuando invertimos una parte del mismo para acercarnos más a Dios por medio de las disciplinas espirituales y, de ese modo, le permitimos moldear y cambiar nuestra vida.

a. Todos los cultos del mundo nunca podrán ser un sustituto de nuestra búsqueda personal, privada, diaria del Señor. Del mismo modo que toda el conocimiento bíblico del mundo nunca podrá compensarnos de su puesta en práctica.


V. ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

A. Crea tiempo para pasarlo con Dios. El lenguaje es engañoso, utilizar la expresión, no tengo tiempo, es usar un lenguaje de eludir la responsabilidad. La Biblia es clara, hay tiempo disponible, el tiempo no se encuentra, el tiempo se crea para hacer las cosas.

B. Pon en primer lugar las cosas primeras. Debemos tener una clara visión de cuáles son las prioridades a la luz de la Escritura, Dios es lo primero –que no debe ser confundido con la práctica religiosa- nuestra familia es lo segundo y el trabajo viene en tercer lugar.

C. Huye del engaño que afirma que la mayordomía del tiempo tiene que ver primeramente con las horas que dedicamos a actividades religiosas. No es así, tiene que ver primera y fundamentalmente con vivir nuestra vida a la luz de la voluntad de Dios, siendo colaboradores suyos en su tarea de restauración y formando a Cristo en nuestras vidas.

D. Usa de manera correcta el día de reposo. El objetivo básico y fundamental del día de reposo no es invertirlo en actividades religiosas, sino más bien, utilizarlo para reenfocar la manera en que vivimos nuestra vida. Dios nos da cada siete días el privilegio de pararnos, evaluar si estamos viviendo en conformidad con su voluntad e introducir los cambios que sean necesarios. Podemos ir domingo tras domingo a la iglesia y volver lunes tras lunes a vivir desenfocados.


VI. PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN

A. ¿Qué has aprendido acerca de la mayordomía del tiempo?
B. ¿Qué cambios deberías introducir en tu vida a la luz de lo que has aprendido?
C. ¿En qué modo, de qué manera sería diferente tu vida si pusieras en práctica esos cambios?
D. ¿Qué barreras pueden impedirte llevar a cabo estos cambios?

2 comentarios

INTRODUCCION A LA MAYORDOMÍA


UNA INTRODUCCIÓN A LA MAYORDOMÍA

INTRODUCCIÓN

Romanos 12:2 afirma que debemos cambiar nuestra manera de pensar para que de esta manera cambie nuestra manera de vivir.

Dicho de otra manera, la Palabra de Dios nos invita a llevar a cabo un cambio de paradigma.

Los paradigmas son la manera en que nosotros vemos e interpretamos el mundo

Es el modo en que percibimos las cosas Del mismo modo que unas gafas con vidrios de colores harían que viéramos las cosas bajo el efecto del color, del mismo modo los paradigmas nos hacen ver la realidad de una forma u otra.

La manera en que nosotros vemos la realidad determina el modo en que vivimos.

Por eso, la Biblia nos invita a que sobre todo, ante todo, guardemos nuestro corazón, ya que del mismo brota la vida (Proverbios 4:23) Es importante entender que en la forma hebrea de ver el mundo el corazón no era el asiento de las emociones, sino de los pensamientos. Es nuestra sociedad contemporánea la que ha hecho del corazón el centro de la vida emocional.

Es imprescindible para el creyente proceder a un cambio de paradigma, es decir, de forma de ver la realidad, puesto que Dios la ve de una forma totalmente diferente a como lo hacemos nosotros.

Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos son vuestros caminos, afirma el Señor en Isaías 55:8 Y en aquella dramática situación en que Pedro trata de evitar que Jesús sufra en Jerusalén, el Maestro le indica con total claridad que Pedro no veía las cosas como las veía Dios, sino como las veían los hombres.

LA LLAMADA PARÁBOLA DE LOS TALENTOS. MATEO 25:14-30

Tiene como intención o propósito enseñarnos, indicarnos, cómo es el paradigma, es decir, la forma de ver las cosas en el Reino de Dios

Por eso la afirmación que se hace en el versículo 14, justo al comenzar la parábola.

En esta parábola se nos habla de dos cosas importantes:

Nuestra identidad, es decir quiénes somos, en este caso, administradores de propiedades que pertenecen a otros

Nuestra misión, es decir qué espera Dios de nosotros, en este caso que usemos esos recursos para sus negocios, la construcción del Reino.

En ella se pueden identificar tres cosas muy claras:

  • Dios, el propietario
  • Nosotros, los siervos
  • Los talentos, todo aquello que nos ha sido dado por Dios

Cuatro principios importantes:

  • Dios es el dueño de todas las cosas
  • Dios nos ha dado todo lo que tenemos
  • Somos administradores o mayordomos de aquello que nos ha sido dado
  • Tendremos que rendir cuentas de lo que nos ha sido encomendado.

DIOS ES EL DUEÑO DE TODO

Esta es una afirmación rotunda, clara y contundente de las Escrituras

Del Señor es la tierra y todo lo que en ella existe

  • (Salmo 24:1) Todo lo que hay en cielos y tierra el pertenece a Él
  • (1Ch 29:11) Tuya es, oh SEÑOR, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh SEÑOR, y tú te exaltas como soberano sobre todo.
  • (1Ch 29:12) De ti proceden la riqueza y el honor; tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos.
  • (1Ch 29:13) Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.
  • (1Ch 29:14) Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos.
  • (1Ch 29:15) Porque somos forasteros y peregrinos delante de ti, como lo fueron todos nuestros padres; como una sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay esperanza.


Nuestra propia vida pertenece a Dios

En primer lugar lo es por creación En segundo lugar lo es por redención

1 Pedro 1:18 y 19 nos habla del precio que se ha tenido que pagar para que pudiéramos ser liberados de la esclavitud del pecado
La idea que Pedro trata de ilustrar es la de un mercado de esclavos de la antigüedad, donde nosotros estábamos expuestos como esclavos del pecado y Satanás. Jesús vino y pagó el precio, su sangre a cambio de nuestra libertad, ahora somos su propiedad.

Incluso nuestras capacidades emocionales, intelectuales o físicas con las que nos ganamos la vida han sido creadas por Dios y dadas por Él (Salmo 139:14 y 15)

DIOS NOS HA DADO

En diferentes proporciones

En función de la capacidad de cada uno de nosotros Nuestra tendencia es a olvidar que lo que somos y tenemos proviene de Dios, por eso cobra sentido la advertencia hecha por Deuteronomio 6: 11 y ss. Lo que tenemos, comenzando por nuestra vida, lo tenemos en calidad de administradores.

SOMOS ADMINISTRADORES

Un mayordomo o administrador es aquel que tiene la responsabilidad de cuidar unos bienes que no son suyos.

Al no ser suyos, se espera de él que los use para satisfacer los propósitos y las expectativas del auténtico propietario de los mismos. En nuestro caso, sería contribuir a la construcción del Reino de Dios Todo creyente debe vivir su vida cotidiana con un ojo puesta en esa realidad –que somos constructores del Reino- que debe iluminar nuestra vida cotidiana (Romanos 14:7 y ss.)

HABREMOS DE RENDIR CUENTAS

El tiempo llegará en que habremos de rendir cuentas, rinde cuentas de tu mayordomía indica Lucas 16:2

No podemos ignorar ni tampoco podremos eludir la realidad de que todos seremos llamados a cuentas. El propietario de los bienes espera resultados. La buena intención no es suficiente, se espera que los bienes que nos han sido concedido fructifiquen. Todos nosotros pasaremos por el juicio de Dios –no un juicio para salvación o perdición- sino para valoración de nuestra mayordomía. La fidelidad en lo poco es la garantía para que nos sean otorgadas mayores responsabilidades.

PREGUNTAS PARA DISCUSIÓN

Preguntas de comprensión

  • ¿Qué es un paradigma?
  • ¿Qué quiso Jesús enseñar por medio de esta parábola?
  • ¿Cuáles son los puntos de enseñanza más importantes?
  • ¿Qué expectativas tenía el dueño con respecto a los bienes encomendados a sus seguidores?
  • ¿Qué actitudes aprobó y cuáles desaprobó el dueño?

Preguntas de interpretación

  • ¿Por qué la Biblia dice que hemos de cambiar nuestra manera de pensar para poder cambiar nuestra manera de vivir?
  • ¿Cuáles serían algunos ejemplos prácticas que ilustran la relación entre nuestros pensamientos y nuestras acciones?
  • ¿Qué quiere decir el Señor cuando afirma que sus pensamientos y caminos son diferentes de los nuestros?
  • ¿Cuáles serían algunos ejemplos prácticos? ¿Cuáles serían algunas implicaciones prácticas?
  • ¿Por qué es fundamental para la vida cristiana que entendamos que somos mayordomos?

Preguntas de aplicación

  • ¿Pasarías el examen si en este momento tuvieras que rendir cuentas de tu mayordomía?
  • ¿Pasaría el examen nuestra comunidad si en este momento tuviera que rendir cuentas de su mayordomía?
  • ¿En qué áreas ha de cambiar nuestra mayordomía?
  • ¿Qué pasos/decisiones podemos y debemos tomar para que nuestra mayordomía sea la esperada por el Señor?